Inicio
Tablero en vivo: qué está en cocina, qué está listo y qué va en camino.
Comandas, cocina, caja y domicilios conectados. Lo que pasa en una pantalla aparece en las demás al instante, sin recargar y sin papelitos.
La comanda desde el celular, el cobro, el ticket que se imprime solo, la carta en un QR y los reportes.
Cada quien tiene su pantalla, y todas muestran lo mismo en el momento.
Todas las imágenes de esta página son capturas del sistema funcionando con un restaurante de demostración. Tócalas para verlas en grande.
Desliza para ver las once pantallas.
Cuatro son del núcleo: sin ellos no se puede vender ni cobrar. El resto se enciende cuando hace falta, y se apaga si deja de hacer falta.
Tablero en vivo: qué está en cocina, qué está listo y qué va en camino.
Mapa del salón, orden por mesa y por comensal, extras y modificadores.
Cobro completo, en partes iguales o por consumo; ticket impreso y cajón.
Apertura del cajón, entradas y salidas de efectivo, arqueo y corte.
Carta, categorías, estaciones, mesas, equipo, cajas y seguridad.
Pantalla por estación, semáforo de tiempo y vista de pase para el mesero.
Tablero de despacho, repartidores, folio de pedido y cobro en caja.
Directorio con teléfonos y direcciones con sus referencias.
Existencias, entradas, mermas con motivo, conteo físico a ciegas y recetas.
El menú como página pública con QR, en quince plantillas de diseño.
Ventas por día, hora, caja, mesero y producto; exportación a CSV.
Cada peso que entra o sale del cajón queda con quién lo movió, quién lo autorizó y por qué.
Quien cuenta el efectivo no ve la cifra esperada. Así el arqueo mide algo, y la diferencia queda guardada con el corte.
Retirar efectivo, cancelar un platillo ya mandado a cocina, aplicar un descuento o anular un cobro piden autorización. Cada restaurante decide cuáles.
Quién lo pidió, quién lo autorizó, cuándo y por qué. Un cobro anulado no se borra: queda marcado.
El corte del turno. El efectivo esperado lo calcula el sistema, y el cajero no lo ve hasta haber contado.
Una cuenta con etiqueta libre: una mesa, dos mesas juntas, la barra, para llevar o un domicilio.
El mostrador y la barra son dos cajones distintos, cada uno con su turno y su corte.
Comparten productos y precios: cambiar un precio lo cambia en todas. De cada local: qué hay hoy y qué cocina lo prepara.
Un complemento de 6 MB en la PC de la caja: imprime el ticket sin el diálogo del navegador y abre el cajón.
Para la frontera: el cliente paga con dólares y se lleva el cambio en pesos, con el tipo de cambio congelado por turno.
Sin pasar por ninguna tienda: en el teléfono del mesero, la tablet de cocina y la PC de caja.
Cada plan suma módulos al anterior. Los precios son en dólares y se pueden pagar en pesos al tipo de cambio del día.
Para tomar la orden y cobrar en orden.
US$50al mes, por sucursal
Primer mes: US$33
Para el restaurante con cocina, mesas y reportes.
US$75al mes, por sucursal
Primer mes: US$49
Todo lo de Básico, más:
Todos los módulos. Nadie paga más que esto.
US$100al mes, por sucursal
Primer mes: US$65
Todo lo de Restaurante, más:
Rakko se paga por mes y por sucursal, y cuesta según los módulos que uses: no pagas por lo que no necesitas. Con varias sucursales hay descuento en todas. Cuéntanos cómo trabajas y te mandamos la cotización.
No. Rakko vive en la nube y necesita conexión: es lo que permite que todas las pantallas vean lo mismo al instante. La app se instala en el dispositivo, pero los datos viajan.
No. Funciona en los teléfonos, tablets y computadoras que ya tienes. Para imprimir tickets y abrir el cajón hace falta una impresora térmica conectada a una PC con Windows.
Sí. Comparten la carta y los precios, y cada una lleva sus propias ventas, cajas, turnos e inventario. El dueño entra con una sola cuenta y elige la sucursal.
Sí, si lo quieres: la facturación es un módulo opcional que timbra tus facturas con el sello digital de tu restaurante. Y si ya facturas con SAIT u otro sistema, no tienes que cambiar nada: sigues igual y Rakko te da el folio de cada ticket y las ventas del periodo en un archivo para tu contador. Para ver cuál te conviene, escríbenos.
Todavía no. Los pedidos a domicilio se capturan a mano, por teléfono o WhatsApp, y de ahí en adelante van por el tablero de despacho.
Cada restaurante tiene su propia base de datos, aislada de la de los demás. Las contraseñas las eliges tú y nosotros nunca las conocemos.
Sí. Si no haces domicilios o no llevas inventario, esos módulos no se contratan y sus pantallas no aparecen. Si algún día hacen falta, se encienden y lo que estaba configurado sigue ahí.
Escríbenos por WhatsApp, damos de alta tu restaurante y te llega la invitación por correo.